Siempre se ha dicho que la cocina es el corazón de un restaurante. Si la cocina funciona, el corazón late y el milagro cobra vida. Con buenos productos y mimo se crea una oferta gastronómica llena de sentimiento que engancha desde el primer bocado.
Ocurre que hay más restaurantes de los que pensamos que van por la vida como “pollos sin cabeza”, con un corazón que late a mil revoluciones pero sin un cerebro que dirija sus pasos y que ponga orden en lo que allí pasa.
Ese cerebro está en el tpv. Sí, sí, ese cacharrito que apenas se usa para nada más que para cobrar a los clientes y para hacer la caja cada noche. Ese cacharrito, si se sabe entender, tiene todas las claves de nuestro negocio.
¿Necesitamos más camareros en el desayuno? ¿En qué tramos horarios vendemos más?
¿Cuáles son los productos que más vendemos?
¿Qué rendimiento le estamos sacando a las copas o al vino?
¿Cerramos los domingos? ¿Abrimos en agosto?
¿Alguien está anulando artículos y dándole “bocados” a nuestra caja diaria? ¿Nos roban nuestros empleados?
La respuesta a todo eso está en el software de gestión del restaurante.
Entonces, ¿qué tiene que tener un software para hacernos ganar más dinero en nuestro restaurante?
– Tiene que ser un software que tenga front y back-office y, por supuesto, conectados entre sí. Es decir, que nos sirva tanto para sacar estadísticas de ventas como para introducir escandallos, recetas, albaranes… El cruce de estos conjuntos de datos nos marcará las desviaciones de nuestro restaurante. Es la radiografía de nuestro negocio.
– Debe ser un software basado en un “entorno windows”. Nuestros camareros van a trabajar continuamente con él y, dada la rotación que hay en nuestro sector, necesitamos que sea fácilmente entendible por parte de los empleados. Es necesario que sea un entorno familiar para ellos.
– Un software que pueda instalarse en tablets y smartphones. Se acabó el rollo de los orderman y de los comanderos anticuados. Tenemos que llegar a que nuestro software sea una aplicación que pueda instalarse cada camarero en su propio móvil y, con él, tomar la comanda. Por supuesto, para terrazas o rangos extensos, la tablet es la mejor opción.
– Muy importante que el servicio de atención al cliente del software esté compuesto por las mismas personas que lo instalaron en el restaurante. No hay nada peor que esos software en los que, cuando tienes un problema en medio de un servicio, te hacen llamar a una centralita y explicar tu problema a una persona que no ha pisado tu restaurante ni sabe cómo es.
– Una empresa de software que sea dinámica. Que escuche a sus clientes y que vaya incorporando actualizaciones al programa conforme los clientes le van proponiendo mejoras. Me parece muy mezquina la actitud de algunas empresas que no te actualizan el software o que tienen uno totalmente actualizado para sus buenos clientes y otra versión mucho más pobre para el resto.
– Un software que permita el dueño del restaurante saber en cada momento lo que pasa allí. Eso se consigue mediante una aplicación que el propietario se instala en su smartphone y que le va reportando los principales datos del día a día. Por ejemplo, la cifra de ventas, hora de cierre de caja, anulaciones, número de clientes, ocupación del restaurante…
– También muy importante que el software pueda ser fácilmente modificable desde el mismo restaurante por cualquier persona autorizada. Es básico poder cambiar un plato (por ejemplo, una sugerencia del chef) en el momento en el que haga falta hacerlo y en el mismo restaurante. Nada de entrar en otro programa o de tener que llamar al servicio de atención al cliente o de tener que tener un servidor externo que vuelque los datos cada determinado tiempo. Cosas así de raras he visto.
– No se puede trabajar la información del restaurante si no hay manera de sacarla del tpv. Por lo tanto, es esencial que se puedan exportar los datos a excel para poder trabajar con ellos. Parece una obviedad pero muchos programas exportan los datos en formato pdf o como bases de datos. Eso no sirve para nada.
– Y la última exigencia: que sea barato. Se acabaron los sablazos que te metían hasta hace poco por instalarte el software en el restaurante. Ahora tú puedes buscar el equipo por un lado y la empresa instalarte el software. Fiaros más de las empresas que cobren baratas las licencias porque las asocian a un servicio de mantenimiento. Esos van a estar a tu lado todo el tiempo del contrato porque en esa cuota de mantenimiento está realmente su negocio.
Totalmente de acuerdo. Lo dice un distribuidor de un software. Que cumple con todo lo que pones y además intenta estar cerca de sus clientes para ayudar no solo con el TPV si no con cualquier cosa que les ocurra.